Seguros de salud, ordenados por lo que te pasa

Nadie busca «un seguro de salud». Se busca un ginecólogo que dé cita este mes, un pediatra al que llamar de madrugada, una resonancia que no llegue en septiembre del año que viene o una primera sesión de terapia. Estas páginas están montadas así: primero la necesidad, y el producto al final.

Salud personal y familiar

Cuatro puertas de entrada según el motivo real por el que se contrata un seguro privado.

Lo que casi nadie te cuenta: qué pasa si enfermas de verdad

Es el miedo de fondo de cualquiera que contrata un seguro de salud: ¿y si me diagnostican algo serio y al año siguiente no me renuevan? Rara vez se pregunta en voz alta y casi ninguna aseguradora lo comunica.

Adeslas está adherida a la guía de buenas prácticas del sector y, en virtud de ella, no se opondrá a la prórroga de las pólizas con asegurados en tratamiento por procesos oncológicos activos, cardiopatías quirúrgicas, trasplantes, cirugía ortopédica compleja, enfermedades degenerativas y desmielinizantes, insuficiencia renal aguda, insuficiencia respiratoria crónica, hepatopatías crónicas no alcohólicas, infarto con insuficiencia cardíaca y degeneración macular, siempre que el primer diagnóstico se haya producido estando ya de alta en la póliza.

Tampoco se opondrá a la prórroga con asegurados mayores de 65 años que acumulen 5 o más años de antigüedad sin impagos.

Conviene leerlo con precisión: es un compromiso sobre la renovación de una póliza en vigor, no una cobertura de enfermedades que ya tuvieras antes de contratar, que siguen excluidas si no se declaran. Y por eso mismo el momento de contratar es antes de que aparezca nada.